Pastel de cebolla y queso de cabra

Día mil y uno de cuarentena.

Está bien, es una exageración, pero un sábado por la tarde, después de una mañana lluviosa, te das cuenta de que ha salido un sol espléndido y te dan ganas de ponerte las zapatillas de deporte y salir a pasear por el campo, o arreglarte rápidamente y enviar un mensaje a los amigos diciéndoles que les esperas en el lugar de siempre para compartir un café y unas risas. Sigue leyendo