Arroz con cerdo y espárragos

Dia 31 de confinamiento.

Hace un par de meses no podía dejar de quejarme del malvado horario de trabajo que yo misma me había impuesto, normalmente trabajo de mañana, pero a finales de 2019 nos metimos de cabeza en un proyecto nuevo para los jóvenes del municipio que conlleva muchas horas de actividades por las tardes, así que desde que comenzó el año no había parado ni una tarde por casa.

Extrañaba hacer el vago alguna tarde en el sofá, poder pasarme una tarde en la parcela tomando el sol sin más quehaceres, o reír horas con mis amigos en alguna tarde eterna de las que acaban en cena…

¿Quien iba a decirme que solo unas semanas después me iba a dar tanta tristeza no tener esa actividad de tarde? Pero bueno, ninguno sabíamos lo que se nos avecinaba, o más bien, como sería lo que se nos venía encima, hasta que hemos tenido que vivirlo.

En estas semanas, como a todos supongo, he pensado mucho en lo esencial, en que cosas extrañaba sin darme cuenta, en las cosas que a veces nos perdemos por estar demasiado ocupados en otras tareas y he aprovechado el tiempo para actualizar pequeñas cosas que me debía a mi misma. Sí, momentos que me debía solo a mi, porque si en los últimos tiempos he tenido descuidados a los amigos, a la familia, mi casa; a mi también me debía tiempo. Volver a mirarme en el espejo y verme realmente, sentir mi cuerpo y mis necesidades, dedicarle mimo a mi piel, a masajearme los pies, sonreirme, ver fotos para tener presente todo lo ocurrido en mi vida el último año.

Así que a los pocos días de comenzar la cuarentena me hice con una rutina personal, teletrabajo por las mañanas, preguntarme que me apetecía comer realmente en vez de entrar a toda prisa en la cocina como una autómata obligada a cocinar para poder comer, siestas (quizás más largas de la cuenta), y ratitos de soledad no buscada, silencio para escucharme, para atender a lo que me apetecía hacer teniendo en cuenta las restricciones: ejercicio, meditación, limpieza de cutis. Y una vez añadida a mi rutina, casi sin esfuerzo, ese tiempo que diariamente dedico solo a mi, empecé a atender mi hogar. Las cortinas de mi salón que seguían sin coger los bajos, una mesa vieja que quería restaurar antes de decidir si acabaría en la basura (ahora mismo preside mi salón delante del sofá), reorganizar el vestidor para sacarle más partido…

Y entonces volvieron a estirar otros 15 días la obligación de quedarnos en casa y mi agenda personal y laboral están al día, sigo teniendo cosas que quiero hacer, pero que teniendo las tardes libres y encerrada en casa, se que voy a seguir haciéndolas y me he dado cuenta que este rincón que también es una parte de mi vida está muy descuidado.

Recibo a diario notificaciones de aumento de visitas, puesto que muchos hemos estado visitando blogs, buscando recetas ahora que teníamos más tiempo para meternos en la cocina, pero ni un solo día he anotado, fotografiado o preparado una bonita mesa para enseñaros lo que hemos estado comiendo en casa durante el confinamiento. Así que entonces me he acordado que antes de seguir saturando el móvil con fotos de platos nuevos, tengo varias recetas en el tintero que nunca he llegado a publicar.

Hoy volvemos a la carga con una receta de aprovechamiento que viene genial para estos días, pues no debemos salir al mercado a por 2 o 3 ingredientes para cocinar y este arroz permite cambiar sus ingredientes por casi, cualquier cosa que tengamos en el frigorífico. Así que allá vamos y al final os doy opciones para variar los ingredientes.

Espero que os guste!

INGREDIENTES (para 4 personas)

200gr magro de cerdo troceado

200 gr de espárragos verdes frescos

1 vaso de arroz redondo

1 pimiento rojo

3-4 dientes de ajo

1 vaso de vino blanco

1 lata pequeña de tomate triturado

1 cucharada de pimentón dulce

AOVE

sal

Comenzamos limpiando bien los espárragos y troceándolos en palitos de 2cm aproximadamente. Apartamos las puntas que son más delicadas y se cuecen más rápido.

Hervimos dos vasos de agua con un poco de sal y cocemos en ella los espárragos (menos las puntas que las hemos reservado).

En una cazuela de al menos 24cm de fondo calentamos 2-3 cucharadas de AOVE y doramos la carne troceada hasta que esté bien cocinada.

Cuando la carne tome color dorado añadimos los dientes de ajo laminados y el pimiento rojo cortado en dados pequeños y cocinamos unos minutos añadiendo un poco de sal.

Después agregamos el tomate triturado, mezclamos bien y agregamos el pimentón antes de que el tomate comience a hervir (el pimentón se quema rápidamente por lo que no podemos añadirlo con el sofrito muy caliente), mezclamos bien y dejamos cocinar hasta que el tomate esté frito.

Cuando tengamos el tomate bien cocinado añadimos el vino blanco y dejamos hervir a fuego fuerte hasta que se evapore el alcohol.

Ahora es el momento de añadir el arroz, lo mezclamos bien con el sofrito y y le ponemos el doble de líquido que de arroz; es decir, yo he puesto un vaso de arroz pues sería dos vasos de caldo. Aquí es importante añadir el agua bien caliente, para que no se corte la cocción del arroz que ya ha comenzado al mezclarlo con el sofrito.

¿qué caldo le añadimos? Pués ponemos el caldo de haber cocido los espárragos, lo medimos para añadir solo el necesario, y si nos falta le ponemos agua hasta completar los dos vasos.

En cuanto arranque a hervir repartimos por la cazuela los espárragos cocidos y las puntas que habíamos reservado y bajamos el fuego a nivel medio, dejando cocer hasta que el arroz esté cocinado y el caldo consumido. No es necesario mover el arroz mientras se cuece, pues podemos hacer que se rompan los espárragos y que el arroz suelte más almidón de lo necesario y se nos quede apelmazado.

Si al consumirse el caldo notáis que el arroz aún no está cocido, podemos añadir un poco más de caldo.

Cuando esté listo el arroz, paramos el fuego, dejamos reposar unos minutos mientras ponemos la mesa y listo para comer.

Buen provecho!

NOTA: Como os decía al principio esta receta es de aprovechamiento, la he preparado con la carne y los espárragos que tenía por casa, pero podéis sustituirlo por otros ingredientes. Cambiar el cerdo por pollo o pavo, en cuyo caso os recomiendo utilizar caldo de pollo para la cocción y sustituir los espárragos por judías verdes, champiñones (que añdiremos al sofrito troceados crudos), alcachofas,… incluso si tenéis en casa un buen caldo de pollo, carne o verduras podemos hacer este arroz solo con verduras o alguna carne sabrosa, incluso con higaditos de pollo. Cómo véis, la falta de ingredientes no es excusa para cocinar un buen arroz.

Un comentario en “Arroz con cerdo y espárragos

  1. ¡¡Hola Noelia!! Me alegra ver que también le has dedicado un ratito a este espacio, ahora que tenemos tiempo para casi todo, pero es cierto que volvemos a hacer nuevas rutinas en casa, y no siempre está en ella todo lo que nos apetecía anteriormente. A mí me pasaba como a ti, que el tiempo no me daba para más, y mira, tanto quejarme, que ahora, me ha dado tiempo de más, y lo peor, posiblemente también cuando acabe todo esto, pues el futuro laboral, también es incierto. Qué tristeza da todo esto.
    En fin, aún así tenemos que seguir resistiendo e intentar tener el ánimo alto, aunque hay días que cueste.
    El arroz siempre es bienvenido en mi casa, a mi marido, personalmente, creo que no hay cosa que más le guste. Y opino como tú, no hay excusas para hacer un buen arroz, con casi cualquier ingrediente se puede hacer y casi siempre queda riquísimo. El tuyo se ve genial, pero es que también has utilizado unos ingredientes muy ricos, como los espárragos, que me encanta. Una delicia. Besitos.

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