Atún de Almadraba macerado al limón

Domingo tarde, fin de una ola de calor, fin de la semana y último día del mes de junio.Rodeada del falso silencio de una tranquila tarde de domingo me dispongo, por fin, a subir una nueva receta a mi rinconcito. Falso silencio porque al fondo retumba la música del último día de feria de mi pueblo, falso silencio porque en el salón, para ahuyentar el sonido feriante, la televisión está encendida con una de esas películas de domingo, y falso, falso silencio porque a todo ese ruido de fondo que no me dice nada, le acompaña el acompasado susurro de tu respiración mientras duermes.

Estoy en casa, no entre mis cuatro paredes, pero si en mi lugar en el mundo, con las personas que más quiero lo suficientemente cerca como para hacer una llamada y salir corriendo a su busca, o darme la vuelta en el sofá y encontrar a mi otra mitad plácidamente soñando, o eso creo que hace, por los gestos que a ratitos aparecen en su cara.

Está siendo muy difícil encontrar ratitos así en este último año, momentos inusualmente tranquilos y estimulantes para sentarme, encender el portátil y dejar que mis dedos hablen por mi. Los acontecimientos tan bienvenidos y esperados de este último año empiezan a precipitarse, los meses han corrido como la pólvora y en unos días empezarán las extrañas jornadas laborales de verano: clases rodeadas de niños, excursiones sin hora de recogida, tardes de actividades nuevas… Y entre tanto; las pruebas del vestido de novia, la revisión del ramo que me acompañará junto a tu mano ese día que ya se acerca, el tallaje de los anillos que nos unirán en matrimonio, esa última despedida de solteros, rodeados de nuestros amigos, la prueba del menú para el gran día, la elección de la música. Eso y un sinfín de detalles que seguro ahora no recuerdo, y que van sobreviniendo en nuestro día a día, mostrándonos la paciencia que somos capaces de tener, las horas que se le pueden exprimir a un día y los lapsus que nos vuelven locos y hacen parecer que todo pende de un hilo por unos instantes.

Un año caótico al que sumar las reformas de nuestro hogar, esos muebles que aún no llegan, la cocina que no hemos diseñado, el viaje de luna de miel que aún no hemos escogido… un año maravillosamente diferente que me ha hecho ser muy práctica en las tareas domésticas: cuantos menos muebles cerca, menos que limpiar; cuanta más ropa y zapatos embalados, menos prendas que lavar; cuantos menos útiles de cocina a mano, más comidas ligeras, rápidas, sencillas y mucho menos que fregar y recoger después.

Pues si, ese menos es más en mi vida doméstica, es uno de los cambios que nos ha permitido sacar adelante otras muchas cosas que ahora tienen prioridad. Por eso, en las pocas recetas que pueda publicar desde ahora y hasta que sea una mujer centrada, con cocina propia donde encontrar la sartén que necesito en el momento preciso, solo puedo deciros que extrañaré hacer pan, bollería, asados a fuego lento y recetas tradicionales de las que necesitan horas de mimos, pero que no vamos a dejar de comer sano y rico, con presentaciones más sencillas, fotos más rápidas pero sin dejar de innovar para no aburrir a los comensales y aprovechando los minutos para que cada plato sea delicioso y diferente del anterior.

Hoy os dejo con una receta muy sana y sencilla, perfecta para este fin de semana en el que ayer nos ahogaba una ola de calor y hoy han bajado 10 grados las temperaturas. Por eso, ayer preparé la parte de este plato que no necesita calor para cocinarse y hoy hemos encendido el horno un ratito.

Espero que os guste!

INGREDIENTES: (para 4 personas)

400 gr de filetes de atún fresco de Almadraba (está llegando el final de la temporada y hay que aprovechar este atún de pesca artesanal)

zumo de 3-4 limones (o los necesarios para cubrir el atún)

3-4 cucharadas de vinagre de arroz

1 ramita de tomillo fresco, sal y pimienta blanca molida

Para las verduras asadas:

1 patata grande

4 zanahorias

1 calabacín

4 puerros medianos

1 cebolla tierna

1 pimiento verde apto para asar

4-6 ajos tiernos

La noche anterior a servir nuestro plato preparamos el pescado, los filetes de atún deberíamos haberlos congelado previamente y descongelados en el frigorífico antes de cocinar.

Preparamos la mezcla de zumo de limón y vinagre de arroz.

Salpimentamos los filetes de atún, les ponemos el tomillo fresco y los ponemos en un taper con el zumo anterior, hasta cubrirlo por completo. Cerramos el taper y dejamos macerar el pescado toda la noche en el frigorífico.

Antes de la comida, pintamos una bandeja de horno con un poco de aceite de oliva, distribuimos las verduras limpias, peladas y cortadas en rodajas o bastones, como más os guste y las salpimentamos, esparcimos un poco de tomillo por encima, cubrimos con un papel de aluminio y horneamos a 220 grados hasta que estén tiernas.

Mientras las verduras se hornean sacamos el atún del macerado y lo colocamos en una fuente rociándolo de aceite de oliva.

Para servir solo debemos colocar la bandeja de verduras asadas y aún tibias en el centro de la mesa y junto a ella el atún en aceite, o montar platos individuales con cada ración de verduras tibias en el fondo y el atún arriba.

Buen provecho!

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