Pan griego

Una vez más comienzo una entrada hablando de la climatología, en este caso del frío invierno que estamos viviendo.

No me gusta ser derrotista, pero con los años vemos como los malos augurios sobre el cambio climático se van haciendo realidad, veranos cada vez más largos y cálidos, periodos de sequía preocupantes e inviernos más crudos y fríos.

 

Soy de las que piensan que estos cambios ya no son reversibles, pero confío en que hallaremos el camino para que el cambio climático no sea tan acusado ni tan destructible como los más fatalistas auguran, y que a nuestro planeta le quede una existencia más larga de lo que hasta el más optimista espera.

De momento, vamos a apartar ese futuro lejano, que a todas luces yo no conoceré y a disfrutar de algo muy, pero que muy apetecible en estos fríos días de invierno, voy a encender el horno y a calentar mi casa con la feliz tarea de preparar pan.

Ni yo misma me explico porque tengo tan pocas recetas de pan en el blog, con la de hogazas que he horneado estas navidades en casa, las pruebas e inventos que hago “tuneando” recetas sencillas de pan para añadirles semillas, esencias y alguna que otra sorpresa.

En la mayoría de los casos el pan pasa del horno a la mesa antes de que me acuerde siquiera de fotografiarlo y otras, llevo tanta cantidad de harina o restos de masa adheridos a mis brazos y al delantal que es imposible hacer una foto decente.

Esto no pasa con el pan que vamos a preparar hoy, pues la masa se hace de forma muy sencilla, casi sin ensuciar nada; además es un pan pequeño, perfecto para acompañar una comida para 4, y no necesita de mucho reposo ni demasiada elaboración.

La receta no es mía, es una más de la colección de libros: “pan, dulces y pasteles” de Planeta de Agostini, que hice el año pasado. La receta original la podéis encontrar en el volumen 5: Panes del mundo.

En esta ocasión la he copiado tal cual, siguiendo las indicaciones del manual, con la única diferencia que en la superficie este pan solo lleva semillas de sésamo y yo he usado una mezcla de sésamo y lino para acentuar aún más el toque crujiente de las semillas y su sabor.

Espero que os guste!

INGREDIENTES:
250 gr harina de trigo

8 gr levadura fresca de panadero

120 ml de agua templada

1 yema de huevo

1 cucharada sopera de semillas de sésamo y otra de semillas de lino

1 cucharilla de café de sal fina

1 pizca de azúcar blanco

 

Para preparar este pan yo he optado por semillas en crudo, sin tostar, para que se cocinen durante el horneado, pero si tenéis en casa otro tipo de semillas que os gusten más o que ya estén tostadas podéis usarlas sin problema.

En un bol amplio ponemos el agua templada, añadimos la levadura fresca desmenuzada y mezclamos bien hasta diluirla.

Añadir al agua la harina tamizada, la sal y el azúcar y mezclamos bien.

Al principio podremos mezclar con una espátula de cocina y después tendremos que mancharnos las manos y amasar hasta que tengamos una masa firme y elástica que no se pega. Esto no nos va a llevar más de 5-6 minutos.

Engrasamos un plato hondo o una fuente con un poco de aceite, colocamos nuestra bola de masa dentro y cubrimos con un paño de algodón, dejando reposar unos 30 minutos en un lugar cálido sin corrientes de aire para que comience a fermentar.

Pasado el tiempo de reposo, estiramos la masa sobre una bandeja de horno cubierta con papel vegetal, dándole la forma redondeada de una pizza y dejando un grosor de 1 centímetro aproximadamente.

Batimos la yema de huevo con una cucharada sopera de aceite de oliva y pintamos la superficie de nuestro pan.

Espolvoreamos las semillas por encima.

Precalentamos el horno a 210 grados con calor arriba y abajo, colocamos un bol en la base del horno con un poco de agua (medio vaso) y horneamos el pan durante 30 minutos.

Dejar reposar sobre una rejilla para que enfríe un poco y listo para comer.

Buen provecho!

2 comentarios en “Pan griego

  1. ¡¡Hola Noelia!! He hecho mucho de los panes de esa colección, pero creo que este todavía no. He hecho uno parecido y con semillas de sésamo, pero cierto que no se llamaba griego y que llevaba aceite de oliva entre sus ingredientes. Este verano volveré a tener mis días panarras y volveré a hacer pan casi a diario.
    Se ve riquísimo este pan, con las semillas y tan doradito que se ve crujiente por fuera y tierno por dentro, ¡¡qué rico!!
    Pienso lo mismo que tú en cuanto al cambio climático, que está aquí y lo tenemos muy presente, así que pasaremos este frío horneando cositas tan ricas como esta. Hacer pan en casa sin duda, es todo un placer. Besitos.

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    • Me acordé de ti Isa cuando preparé esta receta porque recordé que las dos hemos coleccionado los mismos libros. Lo que más me gustó de esta receta fue lo fácil que se prepara porque es un pan pequeño y sencillo, y al comerlo me sorprendió que es mucho más ligero de lo que parece. Un besote!

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