Bizcocho de nata y té matcha 

¿Quién dijo que volver al principio era una perdida de tiempo? En este caso volvemos a mis orígenes en el mundo de la repostería, a mi primera incursión en la elaboración de dulces, más allá de ayudar a mi madre a hacer roscos de naranja o a cortar rectángulos de masa para formar pestiños en Semana Santa.

Hoy vuelvo a elaborar el primer bizcocho que me atreví a subir al blog hace ya 4 años.

Se me había olvidado por completo que este blog cumplía añitos, y como con el tiempo he ido eliminando y modificando las primeras entradas, para aquellos que tiren de hemeroteca seguramente no les coincidirá la fecha de hoy con la que ahora es la primera entrada de este blog.

Pero como cada año, el cumpleaños de una amiga muy especial me recuerda que los demás no son los únicos en vivir el paso del tiempo, y que este espacio ya tiene los suyos también.

El bizcocho de hoy es el buque insignia de mi escasos conocimientos de repostería, como os decía, fue el primer bizcocho que me atreví a preparar, distinto de todo lo que habíamos probado en casa hasta el momento, y eso que el té matcha no formaba parte de la receta original. Pero en mi casa, hasta hace unos años, los únicos dulces caseros eran tortas morenas, bizcocho de yogur, bizcocho de 3 ingredientes, pestiños y rosquitos, si me estiro mucho, puede que también hubiésemos elaborado alguna que otra tarta de manzana, nada más.

Así que un día, cuando este blog no tenía más que unas pocas semanas de vida, me decidí a buscar bizcochos esponjosos y jugosos, porque para mi, a todos los que comía en casa les faltaba algo. -Tita lo siento, tus dulces son riquísimos pero yo necesito litros de café para no atragantarme con tanto pastel seco que os gusta a toda la familia-.

En vez de buscar una receta cualquiera por internet y copiarla, me puse a leer sobre masas, levados, mezclas de ingredientes grasos y húmedos con otros secos, intentando comprender que hacía de unos bizcochos más jugosos que otros. Después tomé la receta de la torta morena de mi familia y otra de un bizcocho que llevaba leche en vez de aceite.  Las fusioné sustituyendo el aceite y la leche de ambas recetas por nata, que creí que aportaría la medida justa de humedad y elemento graso al bizcocho y voilá, había creado mi propio bizcocho de nata, delicioso y fácil de aromatizar (cosa que aprendí unos meses después).

Así que para celebrar este cuarto cumpleaños, me he decidido a volver a ese primer bizcocho que salió de mi cocina. Para complementarlo esta vez he usado te matcha. Este té verde que tan de moda se puso el año pasado y que para algunos parece ser la panacea que soluciona todas las enfermedades habidas y por haber.

Es un té verde que a diferencia del que compramos habitualmente en bolsitas, está tratado y secado con mucho mimo bajo láminas de tela de algodón, que aíslan las hojas de algunas variedades fuertes y puras de té verde hasta que se secan, para que conserven la clorofila en su interior y de ahí ese color verde tan característico. Una vez secas, estas hojas se muelen a piedra hasta tener un polvo de té que en vez de usarse para infusionar en un líquido, se disuelve en él y por lo tanto al tomarlo, nos comemos el té.

He leído muchas críticas sobre como al “occidentalizar” el consumo de este té, se ha olvidado el proceso de elaboración tradicional y hemos denigrado el uso de una planta que con tanto mimo se trata, y que consumida en su versión original (disuelta en agua caliente) tiene muchas propiedades.

El té matcha tomado en infusión es un antioxidante buenísimo para depurar el organismo, contiene cafeína de liberación lenta, que nos mantienen activos más tiempo sin provocar subidas de presión arterial y ayuda a aumentar el consumo calórico de nuestro cuerpo acelerando el metabolismo.

Estas propiedades no desaparecen porque al otro lado del mundo (y algunas marcas en oriente) hayamos decidido añadir este té a chocolates y bizcochos, o tomarlo con leche, nata o en helados, eso sí, no te va a ayudar a adelgazar o librarte de un resfriado, comerte una porción gigante de bizcocho solo porque tenga té matcha entre sus ingredientes.

Si eres aficionado al té, yo te recomiendo probarlo solo, disuelto en agua bien caliente,  dejándolo reposar para apreciar todo su sabor y aroma. Y te guste así o no, siempre puedes incluirlo en tu dieta algún día especial con un trocito de este bizcocho, que es esponjoso, suave, con un toque fresco y sabor a hierba campestre gracias el té y un olor exquisito.

Espero que os guste!

INGREDIENTES:

3 huevos

200 gr harina de trigo

180 gr azúcar

200 ml nata 35% materia grasa

4.5 gr té matcha

6 gr levadura tipo Royal

 

Separamos los huevos en yemas y claras.

Montamos las claras a punto de nieve y reservamos.

En un bol batir las yemas con el azúcar hasta tener una crema amarillenta sin grumos. Añadimos la nata y mezclamos con unas varillas hasta integrar.

Mezclar la harina con la levadura y el té en un bol y añadir a la masa. Mezclar bien y añadir las claras montadas, integrándolas con movimientos envolventes.

Engrasar el molde donde vayamos a hornear el bizcocho, en mi caso he usado un molde de bundt cake de silicona, por lo que no necesito engrasarlo.

Horneamos a 180 grados durante 45 minutos. La primera media hora cubrimos el bizcocho con un papel de aluminio para que no se queme la superficie y después destapamos para que se termine de cocinar.

Cuando lo saquemos del horno, dejamos templar antes de desmoldar.

Podemos comer este bizcocho tal cuál o espolvorearlo con azúcar glass.

Yo en esta ocasión, para combatir el frío otoñal lo he servido con un poco de chocolate caliente automatizado con naranja:

derretir 100 gramos de chocolate negro al baño María, añadir 50 ml de leche y ralladura de la piel de una naranja, seguir calentando y mezclamos hasta integrar en un chocolate espeso y regamos el bizcocho antes de servir.

Buen provecho!

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5 comentarios en “Bizcocho de nata y té matcha 

  1. ¡¡Feliz cumpleblog, Noelia!! Entonces, este es tu primer bizcocho, pues para ser el primero y para haberlo creado tú misma, ¡¡es una receta 10!! Con unas proporciones excelentes y con el resultado de un bizcocho húmedo y muy apetecible. Además, el color que le aporta el té matcha es maravilloso. Yo soy muy bizcochera, pero está claro que me gustan los blanditos, pero bueno, si me ha salido reseco, pues para mojar en la leche, el caso es darle utilidad, ja, ja. Te aseguro que el tuyo me lo como a palo seco, tal vez con un poco de agua, pero ya está, este tipo de bizcochos me gusta disfrutarlos sin nada más. Besitos.

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  2. Hola Noelia, tiene una pinta estupenda y las fotos son muy bonitas. Nunca he cocinado con Té Matcha así que me lo apunto. El color que deja en el bizcocho me encanta y además esta receta es creación propia con lo cual tiene más mérito. Enhorabuena por esos 4 añazos. Un besote.

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