Tarta mousse de queso con nectarinas 

Los árboles frutales tienen la culpa. No todos, que sería una crueldad culpar a todos los árboles que nos dan frutas con las que disfrutar y comer sano. En concreto, tienen la culpa unos nectarinos y un paraguayo.

Puede que estéis pensando que me he vuelto loca o simplemente no entendáis de que hablo, pero ahora mismo os lo explico. Yo estoy enamorada de mi cocina, bueno de la cocina de esta casa; os he comentado alguna vez que vivo de alquiler y que la orientación de la cocina y la forma en que está distribuido el espacio no me permite hacer fotos con buena resolución ni presentar los platos en un espacio dentro de casa, por eso tengo la mesita de tablones grises, en la que siempre hago las fotos, en el patio delantero.

Pero a pesar de esta incomodidad y del “trae-lleva” trastos de un lado a otro de la casa cada vez que preparo algo para el blog, me encanta esta cocina, es uno de los motivos por los que alquilamos la casa, y a pesar de no ser la cocina de mis sueños, pues el espacio de almacenaje se me queda justo y no abundan los electrodomésticos (ya conocéis la historia de mi horno portátil), yo me siento muy cómoda en ella, casi como si la hubiese diseñado a mi gusto.

Pero desde hace unos días le estoy cogiendo manía, pero oye, que le tengo una tirria de las gordas, y todo por culpa de las frutas primaverales en general y de los dos árboles más apreciados de la parcela de mis padres, sin hacerle feos al limonero o la higuera. Ya sabéis de cuales hablo, los nectarinos y el paraguayo. Hace días que sus frutos empezaron a madurar y como cada año, los kilos y kilos de fruta recogidos por mi padre se han repartido entre vecinos, familia y todo aquel que en el bar de mi padre ha querido llevarse una bolsa llena a casa.

Así que ni corta ni perezosa, el pasado fin de semana, tras celebrar mi cumpleaños con una preciosa y divertida fiesta familiar ibicenca organizada por mi “mami querida”, me traje a casa una bolsa enorme de nectarinas y una suculenta bandeja de paraguayos. Todo muy sano y muy rico, pero al llegar a casa… ¡horror! El cajón del frigorífico lleno hasta arriba de verduras (algunas también del huerto), un frutero y dos boles grandes camuflados cargados de limones, naranjas, pomelos y peras, la mini despensa mejor ni la nombro, que como somos dos en casa y no necesito tener mucha cantidad de alimentos sino variedad,  suelo utilizar la mitad de su espacio para guardar moldes de tartas, batidoras, varillas y otros enseres de repostería. ¿Donde pongo la fruta? Pues nada, otra fuente cargada de paraguayos a decorar encima del horno, que cada vez que lo enciendo tengo que llevarme la bandeja al salón para que no les de el calor, un par de platos hondos a disfrazarse de fruteros y cargarlos de nectarinas, ¿y las demás? si señor, quedan muchas piezas más de fruta sin colocar… vuelta a abrir la nevera y a hacer un puzzle para colocarlas, una nectarina entre los yogures, otra encima del cartón de huevos…

Y así, por más que hago zumo a diario, malabares cada vez que entro en la cocina para reorganizar y que llevo días comiendo fruta como quien come pipas, en mi cocina no hay espacio para hacer absolutamente nada.

Y aquí seguimos, intentando acabar con la frutería casera que he montado, antes que llegue el fin de semana y vuelva a venir de mi visita a la casa familiar cargada con más fruta.

Espero que os guste!

INGREDIENTES:

1 masa quebrada

200 ml nata para montar

2 claras de huevo

3 hojas de gelatina neutra

250 gr queso crema

60 gr azúcar glass

3-4 cucharadas de leche

6 nectarinas

Semillas de sésamo para decorar

Lo primero que vamos a hacer es hornear la masa quebrada para que esté fría en el momento de montar la tarta.

Para ello forramos el fondo de un molde desmontable para tartas de 24 cm con papel vegetal. Cubrimos el fondo y los laterales con la masa quebrada, cortando con un cuchillo los bordes que sobresalgan en exceso. Pinchamos todo el fondo de la masa con un tenedor, cubrimos con otro papel vegetal y rellenamos el molde con garbanzos secos, para que hagan presión y la masa no crezca. Horneamos a 180 grados con calor arriba y abajo durante 30-40 minutos, siguiendo las instrucciones del fabricante.

Una vez tengamos la masa cocida, retiramos los garbanzos y el papel superior y dejamos enfriar.

Para la mousse necesitamos:

  1. Montar la nata a punto de nieve
  2. Montar las claras a punto de nieve
  3. Mezclar la crema de queso con el azúcar hasta tener una crema sin grumos.
  4. Hidratar las hojas de gelatina en un bol con agua fría

A continuación, calentamos en una taza o un vaso, 3-4 cucharadas de leche en el microondas, sin que hierva y disolvemos la gelatina hidratada en la leche.

Mezclamos esta leche con la crema de queso azucarada y ya tenemos las tres elaboraciones que necesitamos para montar la mousse.

Añadir la crema de queso a la nata montada y mezclar con movimientos suaves y envolventes. Cuando esté totalmente integrado añadir las claras montadas y volver a mezclar. Reservar la mousse en la nevera.

Pelamos las nectarinas, deshuesamos y cortamos en dados pequeños. Yo he colocado los dados en un escurridor unos minutos para que suelten el agua sobrante al cortarlos.

Después añadimos los trozos de nectarinas a la mousse, mezclamos y vertemos sobre el molde que hemos creado de masa quebrada.

En vez de alisar la superficie, yo la he movido un poco en forma circular con una cuchara para dejar las marcas a modo decorativo, pues no la vamos a cubrir con nada.

Dejamos enfriar en la nevera 3-4 horas para que cuaje la mousse y decoramos espolvoreando unas semillas de sésamo tostado por encima.

Buen provecho!

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6 comentarios en “Tarta mousse de queso con nectarinas 

  1. Hola Noelia!! Pues me parece que tu cocina y la mía se pueden dar de la mano. A mi me encanta mi cocina pues la diseñé yo a mi gusto de arriba abajo, incluido suelo y azulejos pero para mi gusto es muy pequeña y más cuando estoy acostumbrada a la cocina de mis padres que es más grande. Pero claro, en la casa no hay más espacio pues no había más por dónde tirar ya que la casa donde vivimos es nuestra (bueno, especifico, es del banco hasta que la terminemos de pagar), pero la casa ya existía y nosotros le hicimos la reforma y claro, no se podían estirar más los espacios. Por un lado es una ventaja, lo sé, antes se limpia y antes se recoge, pero para guardar cosas es una lata. Y si encima eres bloguera de cocina y te gusta tener trastos que otra persona de normal ni tendría, pues la cosa se agrava. En fin, nos conformaremos con lo que hay.
    Y bueno a mi me encantan las tartas de queso, de hecho, voy a atacar con ellas en las próximas recetas. Y me encantan las tartas con frutas y me gustan mucho las nectarinas, así que con dos o tres trozos de esta tarta, creo que ya se me va olvidando que mi cocina es pequeña. Por cierto, por la frutería aún no he visto las nectarinas, pasa lo mismo con las cerezas, que nuestro pequeñito cerezo ya ha dado sus cerezas y sin embargo, en las fruterías aún se ven con cuentagotas y muy caras. Con las fresas pasa al revés, cuando en las tiendas ya no hay, todos los que tienen caseras dicen que se están poniendo las botas comiendo. Besitos.

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    • Hola Isa!! A veces pienso que me quejo por vicio, pero es cierto que cuando vienen amigos a casa y sobre todo los de confianza, que ayudan en la cocina y empiezan a preguntar por un utensilio u otro, mas de una vez he acabado escuchando eso de “tienes de todo”, así que con razón falta espacio para guardar! Con las frutas me pasa lo que a ti, los huertos en casa se rigen por espacios de tiempo más largos y si tienes poco espacio, no puedes sembrar nada nuevo hasta que no recojas lo anteriormente sembrado. Por ejemplo, este año ya me han traido a casa pimientos en varias ocasiones de conocidos que tienen invernaderos y sin embrago mi padre los ha sembrado hace a penas una semana. Y con los arboles es al revés, al no llevar tratamientos más allá de un poco de bono o algún herbicida cuando empiezan a florecerer, en casa tenemos fruta antes que en las tiendas. La pena es, como cada año, que todas las nectarinas maduran al mismo tiempo y durante dos semanas “nos salen por las orejas” y ya no hay más hasta el próximo año. Es lo que tiene la naturaleza… en cuanto se acaben empezaremos a mirar el peral y la higuera a ver cuando ellos también dan fruta, jeje.
      Por cierto estoy deseando ver tus versiones de las tartas de queso que tanto me gustan! Un besazo.

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  2. Hola guapísima !!!
    Vengo a conocerte desde el blog de Isabel, y ver tu versión de tarta con nectarinas. Te ha quedado de lujo y muy, muy rica.
    ¿Sabes que te digo? que me gustaría quejarme por lo mismo que tú jajaja, es una envidia recoger verdura y frutas caseras, y da un poco de agobio cuando todas salen a la vez, ciertamente, pero es una satisfacción al mismo tiempo. Así que bien vale trastear y estar mudando los fruteros, porque lo que tienes son un verdadero lujo.
    Por aquí no he visto todavía las nectarinas y mira que me gustan, sigo con la operación cerezas que de esas si que me estoy poniendo morada y haciendo acopi de mermelada.
    En fin Noelia, que tu tarta está para repetir porción porque me resulta deliciosa y bien fresquita, que es lo que pega en estos días.
    Besotes mi niña.

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    • Muchisimas gracias Nuria!! Con el calor que nos está trayendo el verano por estos lares, las tartas así entran muy bien y es una forma sana y divertida de comer esos excedentes de fruta que ya no sabemos donde poner, gracias por quedarte con mi blog!! Besitos.

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