Papas arrugás con mojo verde

¡Bendita sea la paciencia que a veces, solo a veces, se anima a acompañarme!20170222_145116

No es así como me hubiese gustado comenzar esta entrada, quería darle un aire más familiar, más íntimo y sobre todo más cariñoso; pero no me ha sido posible.

Llevo todo el día peleándome con el ordenador y el móvil, uno que no quería ceder información al otro y el otro que no se presentaba receptivo, pero parece que la insistencia, las pruebas al azar -voy a darle aquí, por si acaso-, han dado sus frutos y por fin, a estas horas de la tarde, puedo contaros algo de mi viaje insular-despedida de soltera-disfrute, de este fin de semana.

El tiempo se va volando, o como dice la letra de una canción que me gusta mucho, se te escurre entre las manos, y si lo estamos disfrutando aún más.

Tan rápido quiso correr el reloj, que ante una pregunta en tono bromista pero con un aire picarón -¿y si cambiamos el billete y volvemos el miércoles?, nos miramos unos a otros en silencio y debatiendo entre lo correcto y nuestras ganas.

Me temo que ganó la responsabilidad y el lunes al anochecer volvía a estar rodeada de mi conocido salón.

Pero no acabemos la historia antes de empezar, el fin de semana en Lanzarote ha dado para mucho, hemos disfrutado de un clima cambiante pero en todo momento agradable, de unas muy malas comidas y otras deliciosas, de algunas playas espectaculares, del turismo insular, el cariño de sus habitantes y un turismo nocturno con toques caribeños y serenos, aptos para todos los públicos.

La pequeña isla se presentó ante nosotros oscura, silenciosa y apagada, culpa en parte a que nuestro vuelo llegó a las 11 de la noche y que a pesar de estar de vacaciones, el horario local en estas fechas es el de invierno, apto para turistas extranjeros pero no para andaluces con costumbres más tardías.

Un clima caluroso, al que no ayudaba las ropa invernal con la que salimos de Sevilla, una cena a base de pizza que tuvieron la amabilidad de servirnos en un restaurante a pesar de tener la cocina ya cerrada y una pendiente que bien podría recibir el nombre de “la cuesta del infierno” para bajar y subir del hotel, no presagiaban un buen fin de semana.

Tras la cena, aparcamos los nervios, las prisas y nos adentramos en la vida nocturna de Lanzarote, nada de discotecas saturadas, música demasiado alta ni locales abiertos hasta el amanecer, pero si pubs con muy buen ambiente, música envolvente y una vez más el agrado de los empleados (entre los que encontramos a muchos jóvenes andaluces). El entorno ideal para que tres amigos dispuestos a disfrutar pudieran dejar ver su mejor sonrisa y compartir, una vez más, ese “no se qué” que nos une y da cuerda al reloj.

El sábado, Lanzarote nos dio los buenos días con su mejor sonrisa, un cálido sol y un aroma y tranquilidad nada usual en las costas españolas en verano.img-20170218-wa0031 Disfrutamos de varias de las playas al sur de la isla, esas calas donde la más dura roca negra de lava, la tierra rojiza volcánica, la arena amarilla, el celeste océano y el azul intenso del cielo se unen para formar una postal en vida que invita a hacerse naturista en sus rincones.img-20170218-wa0032

El fresco de la tarde nos llevó a recorrer el kilométrico paseo marítimo de Puerto del Carmen, sus tiendecitas y cada uno de los accesos, casi naturales, a la playa que te piden una foto para el recuerdo.20170219_115721

Con la llegada de la noche volvimos a la fiesta…¡no olvidéis que estábamos de despedida de soltera!

Y el domingo el tiempo cambiante trajo consigo nubes, viento y algo más de fresco, nada de bañador y sí una manga de camisa; el día perfecto para hacer un poco de turismo local. Como Lanzarote es una isla pequeña, si alquilas un coche (cosa que hicimos nada más llegar) puedes acceder a cada uno de sus rincones en algo menos de una hora, por lo que en un día visitamos todo aquello que teníamos previsto.img-20170220-wa0098

Comenzaré nombrando al Parque Natural del Timanfaya, precisamente por que ocupa gran parte de la isla y al que no hemos ido. Las visitas son limitadas, en grupo, con un guía y no puedes moverte por libre, y a pesar que a la vuelta algunos compañeros de avión nos dijeron que les había encantado, no hemos vuelto con pena, pues  todo lo que sí vimos nos resultó maravilloso.

La costa de Teguise es preciosa, en sus playas se respira paz y sosiego, es una costa rocosa con playas sin accesos habilitados que limitan mucho, sobre todo en esta época, el número de personas que las visitan.20170219_123846

El jardín de cactus, pasando la localidad de Punta Mujeres, es un jardín diferente, situado en la ladera de un pequeño monte con aire volcánico, con las vistas de la playa al fondo (necesitamos sentir la amplitud del océano cerca, por eso la importancia de la localización de los lugares que visitamos). La tierra y pequeñas piedras negras donde crecen sus cactus parecen ajenas a la vida y sin embargo, las flores y plantas son impresionantes. Por ponerle una pega os diré que si en vez de pagar la entrada al jardín, dais un paseo por sus alrededores a pie, fuera de la ruta turística, podéis apreciar toda la belleza del lugar al vuestro ritmo.

Si seguimos más al norte nos adentramos en la tierra de Cesar Manrique, venerado arquitecto lanzaroteño que supo integrar sus construcciones en la naturaleza, manteniendo la esencia de la isla y respetando sus formas y colores. Los jameos del agua son una visita casi obligada, son grutas aparecidas en el interior de un volcán ahora inactivo, caminos interiores de lava que en determinados puntos abrieron ventanas al exterior creando pequeños crateres, denominados jameos y que hoy día son los que aportan luz natural al lugar.20170219_135431 Accedes a ellos sin tiempo de visita ni guía y creedme si os digo que es un lugar ideal para abstraerse de todo y respirar.20170219_140844

Acción que puede ser difícil si hay muchos turistas en el interior y que se ve mermada también por el restaurante, el bar, la terraza y la tienda de souvenir que se encuentran dentro, demasiado para un lugar paradisíaco como aquel, pero comprensible cuando encuentras en el lugar un auditorio creado en el interior de una gruta, sin más ni mejor acústica que la misma roca y en el que semanalmente se realizan actuaciones y celebran conciertos.20170219_140124

A solo dos kilómetros se encuentra la cueva de los verdes, uno de los accesos más grandes y largos a los jameos, aunque parte de la ruta está cerrada al público por unos desprendimientos hace años, por lo que ambas visitas han de hacerse por separado. En su interior es sorprendente como los pequeños cangrejos ciegos, naturales de la isla, de color blanco y tan pequeños como una uña, sobreviven en pequeñas charcas internas, alejados de la luz del sol y compartiendo espacio con corales verdes y cristales que proyectan todo un arco iris natural.20170219_130615

Para terminar la ruta, nos desviamos hasta el Mirador del río, punto turístico situado más al norte de la isla, en un enclave precioso, donde a penas quedan pueblos y la costa no es accesible para un domingo de playa, la carretera de acceso está cuidada y mantenida, a pesar de la estrechez de la misma y mi pánico a las alturas, os aseguro que vale la pena dejar el coche en el aparcamiento y caminar por la carretera que bordea el mirador, con la isla de la Graciosa en frente, pequeña isla sin carreteras ni más acceso que a través del ferry que llega hasta su pequeño puerto, donde puedes alquilar una bicicleta (pues el número de vehículos a motor está limitado) y disfrutar de la naturaleza en estado puro. Perfecto lugar para un día de verano, con la mochila, la toalla y toda la playa a tu disposición.img-20170220-wa0097

Hasta aquí mi ruta turística, nos quedaron cosas por ver, lugares que disfrutar, pero este viaje no era solo para conocer Lanzarote, era unos días para disfrutar con mis mejores amigos, y por eso, lo que más me ha gustado de estos cortísimos 4 días han sido ellos, en estado puro, riéndonos de todo, viviendo cada puesta de sol con el mismo latido, debatiendo sobre aquellos temas en los que, no sabemos por qué siempre se acaba llegando tras muchas horas de conversación, discutiendo, peleando (pero poquito y con cariño) y guardando cada momento juntos en un cofre cerca del corazón, cofre que gracias a la vida que compartimos, no para de crecer.

Para terminar la entrada de hoy, nada mejor que una receta sencilla, rápida de leer para compensar tanto como os he contado y más rápida de preparar, unas papas arrugás típicas canarias, que nos han acompañado con cada plato degustado estos días y un mojo verde del que vengo “enamoraita”.20170222_144446

Espero que os guste!

INGREDIENTES: (Guarnición para 4 personas)

6-8 patatas pequeñas de guarnición, con piel fina pero oscura

1/4 de limón

Sal gorda

Para el mojo verde:

1 taza de cilantro fresco picado

2 dientes de ajo pelados y troceados

100 ml de agua fría

150 ml aprx. de aceite de oliva virgen

sal-3 granos de pimienta verde- 6 granos de comino

Lavar bien las patatas, frotando la piel con un cepillo suave.

Colocar en una cacerola junto al gajo de limón y un puñado de sal gorda (unas 2 cucharadas soperas), cubrir de agua fría y poner al fuego. Cuando las papas estén cocidas retiramos todo el agua y el limón, dejamos las papas dentro de la cazuela y ponemos de nuevo al fuego un par de minutos, para que pierdan toda el agua y se seque la piel. Retiramos del fuego y cubrimos con un paño seco hasta el momento de servir.

Para el mojo, poner el cilantro, los ajos, los granos de pimienta y comino y la sal en el vaso de la batidora, añadir el agua y triturar todo hasta tener una masa verdosa y uniforme, a continuación ir añadiendo el aceite en un hilo sin dejar de batir, cuando la mezcla empiece a tornarse amarillenta estará emulsionando y seguimos batiendo tendrá la textura de una mayonesa, es el momento de dejar de batir y servir.20170222_144241

Servir las patatas calientes con el mojo para acompañar pescado y carnes.20170222_144604

Buen provecho!

Nota: el mojo original se prepara en un mortero, sin batidora, de este modo la salsa queda más ligera y no coge la consistencia de una mayonesa, aunque en la mayoría de los restaurantes lo encontramos elaborado con batidora y de esta forma si he conseguido un sabor muy parecido al que comí en la isla.

Además hay variantes dependiendo de la zona o la isla donde lo tomemos, se prepara con cilantro o con perejil, y si quieres un sabor más intenso y textura más espesa se le puede añadir pimiento verde, o incluso orégano para acercar su sabor al del mojo picón (rojo).

Yo me quedo con esta receta, más suave y apta para todo los públicos aunque reconozco que me encantó el mojo picón, muy muy picante en intenso en sabor.

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8 comentarios en “Papas arrugás con mojo verde

    • Gracias a ti, como siempre, por dedicarle un ratito a mi blog. Lanzarote esconde mucho más de lo que se aprecia a simple vista y aunque me han quedado muchas cosas en el tintero y otras por ver, he intentado mostraros casi todo lo que si he podido disfrutar. Un saludo!

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  1. ¡¡Hola Noelia!! ¡¡Qué bonita se ve Lanzarote!! No he tenido el placer de visitarla, pero tú nos has acercado una parte y se ve realmente bien el lugar. No soy nada de playas, pero si de hacer turismo y de la naturaleza, así que no me importaría en absoluto visitar sus rincones, y más después de ver lo bien que nos lo has contado.
    Me gusta también que en esta época no estuviera masificado, mucho mejor para visitarla tranquilamente, y como tú ya llevabas la buena compañía, lo demás sobraba. Ahora, ya tenéis la escusa perfecta para volver y descubrir todo aquello que se os quedó en el tintero.
    No he probado nunca el mojo picón, ni el mojo verde. Me gusta el cilantro, y si esta versión es menos picante, a mi me gustará más. Las patatas de esta manera me encantan, hasta solas. Besitos.

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    • Gracias Isa, yo si soy una fiel amante de las playas, de las calas pequeñas con encanto donde relajarte sin ruidos, de las larguísimas playas para pasear y de las aguas cristalinas. Para mí, donde haya playa que se quiten las piscinas. Cuando viajo a lugares de interior, desde los que no se puede llegar a mar abierto en un ratito de coche me siento encerrada, supongo que la culpa la tiene haber crecido en el centro de una marisma que al inundarse para la siembra del arroz da la impresionantes de una isla con un horizonte llano e infinito. Las papas arrugas no tienen ninguno misterio más alla del trocito de limón que se añade a la cocción y el taparlas despues para que se arruguen. Y el mojo para ti que no te gusta mucho el picante, te recomiendo el verde, al que siempre puedes poner menos cantidad de ajo o eliminar la pimienta verde que no es obligatoria. Es perfecto para acompañar esos pescados que tanto nos gustan!! Un besazo.

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  2. Tengo muchas ganas de ir a Lanzarote y solo con ver tu fotos me marcharía ahora mismo jejeje pero me quedo con el mojo que nunca lo he preparado y tiene que caer un día si o si, besss

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    • Gracias guapa! Yo había oido hablar del mojo verde pero no lo había probado nunca y me encanta, sobre todo el de cilantro! Lanzarote es muy bonita y tranquila, para hacer todas las visitas obligadas con dos das rápidos o tres hay suficiente, pero para disfrutar de los pueblos pequeños de playa (la parte auténtica con sabor local) yo me quedará en la isla 4-5 días. Un besote!!

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