Pan relleno de tomate y atún

Técnicamente, para conseguir un fin, todos seguimos un mismo proceso: nos marcamos unas metas, seguimos un camino de esfuerzo y dedicación para llegar hasta ellas y si lo conseguimos a la primera , el final feliz ya ha llegado.20150514_190505 En la vida real, el camino suele ser un poco mas largo. Tenemos muchas metas, y creemos con toda nuestra fe que la consecución de las mismas nos hará felices, luchamos por ellas y en el camino, nos vamos encontrando dificultades que nos hacen cambiar parcial o totalmente, el objetivo global.

Esas trabas que aparecen en nuestro camino nos provocan frustración y sensación de derrota, creemos haber caído en un abismo sin salida y nuestros miedos afloran por encima de cualquier otro sentimiento. Nos negamos a aceptar la realidad, esperamos que las cosas vuelvan a su cauce por su propio pie y nos frustramos al comprobar que eso no ocurre por arte de magia. La frustración se convierte en ira y nos irritamos y peleamos con todo lo que nos rodea.
Hasta que llegado el momento,ese resentimiento no acaba por satisfacernos y empezamos a aceptar que las cosas no han salido como queríamos. Nos vamos conformando y envolviendo en una monotonía cómoda, con la que podríamos vivir para siempre y que no nos deja avanzar.20150514_191713 Y llega el día en que a pequeños, muy pequeños pasos, y sin pensar en luchar de nuevo para conseguir nuestro preciado fin, empezamos a hacer cosas diferente, pequeñas actividades que -nuevas o viejas- nos suben el ánimo; y es ahí donde para algunas personas, se produce un punto de inflexión , y siendo conscientes o no de ello, volvemos a marcarnos objetivos, que pueden ser distintos a los que teníamos cuando empezó nuestro camino.
Y esta vez, con la certeza de que volverán a aparecer piedras en el camino, buscamos modos de salvarlas y continuar luchando, para que al final, hallamos conseguido o no cumplir todos nuestros sueños, podamos descansar con la sabiduría de quien se esforzó para ser feliz y disfrutó durante el viaje.20150514_191432
La cocina es mi punto de inflexión, mi pequeña actividad que me sube el ánimo cuando ando apática y desmotivada. Tras un rato entre fogones recupero fuerzas para seguir luchando por mis metas. Hoy, vamos a pelear con la masa de pan. Eso si, un pan sencillo, sin masa madre, a eso ya llegaremos algún otro día.20150514_190359
Espero que os guste!
INGREDIENTES:
Para el pan:
400 gr de harina de fuerza
100 gr de harina de centeno
300 ml de agua tibia
10 gr de levadura seca de panadero
5 gr sal
Para el relleno:
150 gr atún en aceite escurrido
2 tomates
queso rallado especial para fundir orégano- tomillo- perejil
En la red es muy fácil encontrar recetas de pan y tutoriales sobre amasado; para esta receta, he utilizado una receta muy sencilla de pan que no necesita de masa madre y si queréis saltar este paso, solo hay que comprar un hermoso pan de pueblo, de esos con miga firme y corteza densa. Yo me he tirado de cabeza a la piscina y he preferido preparar el pan casero.
Primero vamos a preparar el pan, necesitamos que el agua esté tibia, a unos 35 grados, para favorecer la acción de la levadura. Si está demasiado caliente o completamente fría no fermentará.
Vertemos la levadura en el agua y mezclamos un poco con una cuchara de madera (no batir demasiado). Dejamos reposar unos 15 minutos.20150514_134726
Mientras tanto, mezclamos en un bol amplio los dos tipos de harina tamizadas con la sal. Si no os gusta el sabor del centeno o no encontrais este tipo de harina (yo la he comprado en Lidl), solo tenéis que utilizar los 500 gr de harina de fuerza.
Hacemos un hueco en el centro de la harina, dándole forma de volcán. Pasados los 15 minutos de reposo del agua con la levadura, lo mezclamos de nuevo, esta vez hasta que esté completamente disuelta la levadura y no queden grumos. Vertemos esta mezcla en el centro del volcán de harina.20150514_135148
Mezclamos con la ayuda de la cuchara de madera o de una paleta de silicona y en el momento en que la masa se despegue un poco del bol, la volcamos sobre la encimera limpia y seca.20150514_135337
Nos engrasamos las manos con unas gotas de aceite de oliva y amasamos la mezcla durante unos 10- 15 minutos. Al principio será una masa muy pegajosa pero no pongáis más harina, ya veréis que conforme vayamos amasando ser irá despegando de las manos y de la mesa de trabajo.
La forma ideal de trabajar esta masa es dándole forma circular, y después, con la mano izquierda sujetamos la bola y hundimos la palma de la mano derecha en el centro de la masa y aplastamos hacia arriba de la encimera, estirando la masa, después recogemos la parte estirada sobre si misma y repetimos el proceso hasta tener una masa fina, lisa y que no se pega.20150514_135541
Engrasamos una fuente de cristal o cerámica con un poco de aceite de oliva, colocamos la masa de pan, hecha una bola, en ella y tapamos con un paño de algodón limpio y seco. Dejamos levar la masa tapada en un lugar seco a temperatura cálida, donde no le de directamente la luz del sol durante 1 hora y media.
A estas alturas de la primavera, la temperatura es buena para que la masa de pan duplique su tamaño sin problemas, pero si hace frío, solo tenemos que calentar el horno a 50 grados, después lo apagamos, metemos la fuente con el pan tapado dentro y dejar la puerta del horno entreabierta hasta que el pan suba.
Pasado el tiempo de levado, sacamos el pan de la fuente, hundimos un puño en el centro para sacarle el aire y lo volvemos a amasar un par de minutos.20150514_155016
En este momento, la masa perderá gran parte del volumen que había conseguido, pero no os preocupéis, cuando terminemos de amasar, damos forma de bola de nuevo a la masa de pan, preparamos la bandeja del horno forrada con papel de hornear, y disponemos el pan sobre la bandeja del horno, hacemos unos cortes en cruz en la superficie y tapamos con el paño. Dejamos reposar entre 30 minutos y 1 hora más. Precalentamos el horno a 190 grados, con calor arriba y abajo. Horneamos el pan durante 35-40 minutos con la bandeja a media altura. Si pasados 20 minutos veis que la corteza empieza a dorarse demasiado, abrir el horno y bajar la bandeja.20150514_171651
Cuando tengamos el pan listo, lo dejamos enfriar sobre una rejilla y mientras tanto, preparamos el relleno: Picamos los tomates limpios y secos en dados, mezclamos con el atún desmigado, salpimentamos y añadimos una cucharilla de café de orégano, otra de tomillo y un poco de perejil fresco picado.
Abrimos el pan cortando la corteza superior, sacamos toda la miga posible y mezclamos parte de esta con el relleno. Agregamos unos 50 gramos de queso rallado. Devolvemos la mezcla al interior del pan y tapamos con la tapa superior del mismo.20150514_172802
Envolvemos el pan relleno en papel de aluminio y volvemos a hornear durante 40 minutos a 200 grados. Dejar reposar para que atempere un poco y listo.20150514_191604
El resultado es un pan con una corteza muy crujiente y un relleno jugoso.
Buen provecho!!

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5 comentarios en “Pan relleno de tomate y atún

  1. ¡¡Hola Noelia!! Esto no es una receta, ¡¡es un recetón de los buenos!! Por sí solo el relleno con cualquier pan tiene que estar exquisito, pero es que, además, ¡¡nos has hecho un pan, espectacular!! ¡¡Me ha enamorado por completo!! Por aquí venden un pan parecido (tal vez más finito) y dentro lleva jamón con tomate y me encanta. Lo venden en algunas panaderías así relleno y la forma es muy parecida al tuyo. Y yo, como siempre, a estas horas, sin merendar y viendo tus recetas. ¡¡Esto es muy cruel!! A ver cuando inventan que además de poder verlo por internet, se pueda probar, aunque sea un poquito. ¡¡De 10, Noelia, de 10!! Besitos.

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    • Un millón de gracias Isa, no sabes cuanto me alegran siempre tus comentarios!! Estoy encantada con que te guste, le verdad es que la idea original del relleno no es mia, fue mi querida madre una noche en las pasadas navidades quien la hizo por primera vez. Ya sabes de esas noches que ya ni es festivo ni nada pero que está toda la familia reunida sin querer irse a casa a cenar, y mi madre, (Isa, como tu) cogio un enorme pan de pueblo lo rellenó y lo metió al horno. Me gustó tanto que tenía que probar a hacerlo yo y como siempre añado algún detalle me animé a preparar también el pan. Si pudiésemos meter la mano a través de la pantalla y probar un poco de todas las elaboraciones que nos gusten tu blog estaría vacío!! Y yo no cabría por la puerta de casa, jeje. Así que de momento yo me contento con copiar tus irresistibles recetas. Un beso enorme y disfruta del fin de semana!!

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